Buendía, un viaje en el tiempo
¡Hola de nuevo viajeros!
Hoy nos desplazamos a la provincia de Cuenca para visitar uno de sus pueblos. Se trata de Buendía, una población de la Alcarria conocida por La Ruta de las Caras, pero que también esconde otros tesoros.
CONTENIDO DEL ARTICULO
EL PUEBLO DE BUENDÍA

Buendía es uno de esos pueblos con ecos del pasado en cada rincón. La población fue zona fronteriza de Al-Andalus, hasta que tras su reconquista se le otorgó el título de Villa. Cuenta la leyenda que en la batalla por conquistar la zona, las tropas cristianas se encomendaron a la virgen logrando la victoria. Tras la batalla, el capitán le dijo a sus soldados “Soldados, buen día hemos echado hoy…” y de ahí vendría el nombre del pueblo.
De su trazado medieval se conservan restos de la muralla del siglo XV y dos de sus puertas, la del Castillo, y la del Convento. Y también la Plaza Mayor, una plaza porticada en la que destaca la fachada del ayuntamiento y la Iglesia.
¿QUÉ VER EN BUENDÍA?
MUSEO DEL CARRO
Entramos en un antiguo Pósito del siglo XV. Estos edificios eran depósitos de cereal municipales, donde se realizaban préstamos de grano a los vecinos necesitados y que fueron muy populares hasta el siglo XIX. También era el lugar donde se cobraba el diezmo, un tributo del 10% a modo de impuesto para el estado.
Su interior alberga un museo lleno de carros, carretas y coches de postas que fueron empleados para repartir el correo y otros medios de transporte que ahora solo vemos en las películas. Todos ellos originales y reconstruidos por mujeres de la zona.
Carruajes de mercancías y diligencias de pasajeros nos hablan de las miles de historias y de los kilómetros que han recorrido. Durante la visita nos explicaron que muchas de las expresiones que empleamos coloquialmente en la actualidad proceden del mundo de los carros: berlina, zoquete, caballos, tartana…Algunos conservan matrículas y los candiles (faros) de la época. Todo un tesoro y una máquina del tiempo



LA ANTIGUA BOTICA

Seguimos en otra época al entrar en la antigua botica del pueblo, más concretamente en el siglo XIX. Una época en la que el boticario era una figura respetada como experto en hierbas y preparados, al que recurrir en caso de enfermedad. En el recibidor podemos ver orlas y títulos universitarios de la época.
Las paredes llenas de frascos de vidrio y cerámica, con nombres en latín y fórmulas misteriosas nos sumergen en una atmósfera especial. En el laboratorio hay morteros, balanzas y en la sala de estar gruesos tomos de farmacopea, libros de preparados y recetarios manuscritos. E incluso pan de oro para “dorar las píldoras” y así enmascarar su apariencia y sabor ¡de ahí viene la expresión! 😉
Todo un tesoro de tarros y remedios que hoy nos resultan impensables, y otros muchos que fueron precursores de los que hoy en día sirven en las farmacias.



IGLESIA DE NUESTRA SEÑORA DE LA ASUNCIÓN
La iglesia de Buendía es otro de los edificios que sorprende. Fue construida entre los siglos XV y XVI e impacta por sus dimensiones. En el exterior destacan sus dos fachadas herrerianas, y en el interior las columnas y bóvedas nervadas de estilo gótico, que otorgan al techo una curiosa forma de bosque de palmeras.
Actualmente se está recaudando dinero para arreglar la torre del campanario. Desde lo alto se aprecian las vistas del pueblo y el entorno, un mar de tejados y tejas que se funden con con el campo, extendiéndose hacia el horizonte.



NOQUE
Otra de las curiosidades de Buendía es su noque. Lo que parece una fuente de piedra, es un pequeño estanque en el que se ponían a curtir las pieles. Los noques eran populares en muchas poblaciones, pero el tiempo los ha borrado en la mayoría de los casos.
Solían ser de uso comunitario y para que funcionase el proceso de curtido en el agua se vertía la orina de los vecinos. Ahora nos parece algo inconcebible pero era de lo más habitual. Este noque se construyó en el siglo XVI y es otro de los lugares que visitar en Buendía.

BODEGAS DE BUENDÍA

El terreno de arenisca sobre el que se asienta Buendía favoreció la construcción de cuevas, ya que era muy fácil excavar la roca. Algunas han sido palomares y otras almacenes, pero actualmente la mayoría son bodegas en las que los lugareños conservan su propio vino. Un lugar de reunión, especialmente en verano, ya que suelen emplearse como peñas en las fiestas.
LA RUTA DE LAS CARAS
A menos de 4km del pueblo y situadas junto al pantano de Buendía, se encuentran estas llamativas figuras esculpidas en la roca. Han sido creadas desde los años 90 hasta la actualidad por Eulogio Reguillo y Jorge J. Maldonado, como forma de unir el arte a la naturaleza.
Desde figuras de 3 metros hasta diminutos relieves en las rocas componen esta singular ruta. El recorrido para conocerlas es circular (2,5 Kilómetros) y se puede realizar por libre, aunque también disponen de visitas guiadas.


OTRAS RUTAS Y VISITAS
El entorno, en el que destacan los pinos y encinas invita a caminar y recorrer senderos. Otra de las rutas más conocidas es la de la Ermita de los Desamparados, patrona de la villa de Buendía.
La ermita se encuentra a 12 km del pueblo, en la hoz del río Guadiela. Fue construida en el siglo XVI, pero se conoce la existencia de una construcción anterior realizada por los visigodos. El segundo sábado de mayo el pueblo acude en romería a la ermita, pero es una ruta que se puede realizar en cualquier momento para disfrutar del entorno.
Consejo práctico: la Oficina de Turismo de Buendía ofrece visitas guiadas para recorrer el pueblo y descubrir sus curiosidades. Nosotros realizamos la ruta con Alberto, y fue una muy buena experiencia.
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