Viaje a la Toscana: Módena y Milán
Empezamos la última etapa del viaje, con los dos últimos días antes de volver a casa.
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Día 5: Módena y Milán
Ponemos rumbo a Milán, pero por el camino (de dos horas y media) es aconsejable hacer dos paradas gastro-turísticas:
Módena
Ciudad conocida por su vinagre, pero que merece la pena ser visitada por sus tesoros declarados patrimonio de la humanidad: la Piazza Grande, y la Catedral románica con la Torre Cívica.

Gastroconsejo: Desde la plaza, donde se encuentra la catedral, se puede ir al tradicional mercado, donde poder comprar y degustar el aceto Balsámico (nada que ver con el industrial). La historia del origen de este vinagre, que cuenta con IGP (Identificación Geográfica Protegida) y DO (Denominación de Origen), es desconocida, pero hay alusiones escritas a su existencia desde el S XI, por lo que tiene 1000 años de tradición.La diferencia con otros vinagres es que se elabora a partir del mosto, y no del propio vino; y que requiere de 12 hasta 50 años de maduración en barrica de madera para alcanzar su textura densa. Respecto al etiquetado, tanto allí como en los supermercados, que ponga balsámico solo nos indica que es una imitación a este producto que probablemente se haya gelatinizado de forma artificial. Si queremos que sea de Módena, debe llevar IGP y si queremos comprar uno que esté elaborado con el método tradicional con su consiguiente maduración, debe ser DO en la que se nos indica si ha madurado de 12 a 25 años (llamados cápsula blanca o refinados) o más de 25 años (cápsula oro).
Parma
Ciudad famosa por sus embutidos y especialmente por su queso, el parmesano (Parmigiano Reggiano) un queso que requiere al menos un año de maduración (pudiendo llegar a los 10 años en casos muy selectos), originario de los conventos y monasterios de la zona, y que suele añadirse rayado a los platos o acompañarse con fruta como postre o aperitivo. Cuenta con Denominación de Origen y puede comprarse en toda la región.
Milán
Llegamos a la capital de Lombardía, la tercera región de esta ruta por Italia.
Consejo práctico: Milán es una ciudad grande en extensión, y el hecho de no tener tantos vestigios de la cultura romana bajo sus cimientos, le permite tener una amplia red de metro por la que poder moverse y así no encarecer la estancia, pudiendo reservar un hotel a las afueras de la metrópolis.
Tras la ruta mañanera, nosotros dedicamos la tarde a Milán, cuyo principal atractivo es el Duomo, una impresionante catedral Gótica (estilo predominante en Europa del S XIII y XV, o XIV en el caso del Gótico tardío) cuyo interior y vidrieras no dejan indiferente. Pero sin duda, su mayor atractivo son sus terrazas, ya que los tejados son visitables y nos permiten admirar las agujas tan elaboradas, propias de este estilo, además de ofrecer vistas de toda la ciudad.

Consejo práctico: reservar las entradas del Duomo con acceso a las terrazas por adelantado. reserva aquí

Y andando a través de calles llenas de tiendas de famosas marcas (que para eso estamos en la denominada Capital de la Moda) podemos llegar al Castillo Sforzesco, actual museo de arte que contiene obras de autores como Da Vinci, y que fue residencia de la Familia Sforza, una de las más influyentes de la Italia renacentista, que gobernó Milán y luchó por el control político de Italia contra la también famosa familia Borgia (familia de origen valenciano, que asciende en el poder político al ser nombrados dos de sus miembros papas de Roma). De entre los Sforza y su lucha por el poder, no hay que olvidar la figura de Catalina Sforza, mujer que encarna la figura del Renacimiento (por sus estudios de alquimia fue acusada de brujería) y que luchó por el dominio de sus tierras incluso cuando Cesar Borgia (hijo del papa Alejandro VI) amenazó con matar a sus hijos si esta no se rendía, a lo que ella respondió “Matadlos si así lo queréis ¡tengo el instrumento para tener muchos más!”.
Para finalizar la tarde, una vuelta por la Galería de Víctor Manuel II (Galleria Victtorio Emanuele II), que toma su nombre del primer monarca de la Italia unificada y es una de las primeras galerías comerciales del mundo (S XIX), y precursora de los centros comerciales. Entre sus suelos destaca la figura del Toro, que representa a la ciudad enemiga de Turín y sobre el que se ha consolidado la tradición en la que el turista, si quiere volver a Milán, debe girar 3 veces con los ojos cerrados poniendo el talón del pie sobre los atributos del toro (es sumamente entretenido ver las peripecias de los turistas para lograrlo).


Gastroconsejo: En la galería, encontramos el Café Campari, un bar icónico cuna de la bebida Campari. Esta, es una bebida alcohólica de aperitivo, creada mediante una secreta infusión de hierbas amargas y que se ha popularizado en todo el mundo. Y fue en este café, mezclando Campari junto con vermut rojo, donde se creó el cóctel “Americano”, al que posteriormente, el Conde Negroni, recién llegado de Londres y acostumbrado a beber Ginebra, pidió añadir esta bebida, dando lugar a uno de los cócteles más conocidos del mundo, el “Negroni” (Vermut rojo con Campari y Ginebra).
Y como plan nocturno, Milán posee uno de los teatros de ópera más famosos del mundo, La Scala de Milán (Teatro allá Scala). Un edificio neoclásico del S XVIII, en el que se han representado infinidad de obras, comenzando en su inauguración con una ópera de Antonio Salieri, músico italiano del que se dice que era rival de Mozart.
Día 6: Milán
Otro reclamo turístico de Milán es el mural de La última Cena, de Leonardo da Vinci, que se encuentra pintado sobre la pared del refectorio del Convento dominico de Santa María delle Grazie. Esta obra es conocida como una de las mejores obras pictóricas del mundo y es una de las más conocidas del autor, junto con la Gioconda o Mona Lisa y El hombre de Vitruvio. Da Vinci fue un arquetipo del renacimiento y considerado genio universal, ya que su obra abarcó varios campos de la Ciencia, Humanidades y Artes; y actualmente muy estudiado, por las incógnitas que encierran sus obras.
Consejo práctico: todas las entradas para La última cena se venden con incluso meses de antelación, por lo que es importante comprarlas de antemano.
Gastroconsejo: no podemos dejar Milán sin probar el Risotto alla Milanese (Arroz a la Milanesa), consistente en un arroz tostado con cebolla, caldo, azafrán y queso de Parma, muy popular en la región.
Tras esta última parada acabamos el viaje, cogiendo un vuelo Milán-Madrid. Nos quedamos con ganas de visitar y conocer más de este maravilloso país lleno de arte, cultura e historia.
Esperamos que os haya gustado este maravilloso viaje por Italia, y que podamos volver pronto para disfrutar del encanto de este país. Nos vemos pronto en el próximo viaje, como siempre acompañados de ¡mucha historia!
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