Viaje a Irlanda: Galway y Acantilados de Moher
¡Hola de nuevo viajeros! Última parada de nuestro viaje por la Isla Esmeralda, y para terminar nos trasladamos a la costa oeste de la isla, hasta Galway y los Acantilados de Moher.
🚌 Nosotros visitamos la costa oeste en autobús, saliendo desde Dublín🚌
CONTENIDO DEL ARTICULO
La ciudad de Galway es una ciudad costera de origen celta que creció gracias a su puerto a partir del siglo XIV. Su puerto tuvo especial relación con el comercio español, ya que ambos países eran católicos, por lo que pudieron aliarse frente a la corona inglesa (hasta la invasión inglesa) e incluso Felipe II (rey de España llamado “El Prudente”) llegó a pagar para que los barcos españoles tuvieran derecho a pescar en las costas de Galway.
¿QUÉ VER EN GALWAY?
EL ARCO ESPAÑOL
Junto a la antigua zona portuaria todavía se conservan estos arcos. Son restos de la muralla de la ciudad construidos en el siglo XVI para proteger los barcos de la antigua lonja del pescado. En 1755 estos arcos fueron parcialmente destruidos por el Gran Terremoto de Lisboa.
CATEDRAL DE GALWAY
A orillas del río Corrib encontramos este edificio católico de estilo neorrenacentista en el que destaca su cúpula (prominente en las construcciones del renacimiento). Es bastante actual, ya que fue construida en el siglo XX en la zona donde se encontraba la antigua cárcel de la ciudad y se dedicó a la Virgen de la Asunción y San Nicolás.


QUAY STREET
Una de las calles principales y con más encanto de la ciudad. Independientemente de la época del año siempre está decorada, y en ella se encuentran los pubs más conocidos de Galway. En sus escaparates y letreros se repite una misma figura una y otra vez, la de dos manos entrelazadas alrededor de un corazón con una corona, este símbolo es del del famoso anillo de Claddagh. Esta joya toma el nombre de una aldea pesquera muy cerca de Galway, y la leyenda que lo forja procede del siglo XVII. Por aquel entonces, un hombre llamado Richard Joyce emigró a las indias desde Galway para ahorrar dinero y poder casarse con su amada al volver, pero el barco en el que viajaba fue capturado y Richard terminó siendo vendido como esclavo a un orfebre musulman en África, donde aprendió el oficio de la joyería y la orfebrería. Años después el rey Guillermo III subió al trono de Inglaterra e Irlanda y solicitó la liberación de todos los esclavos de origen británico, por lo que tras 14 años de cautiverio, Richard fue liberado. El joyero argelino (que le había tomado cariño) le ofreció la mano de su hija y su negocio si se quedaba con ellos, pero Richard no olvidaba a su amada, y rechazó la oferta del orfebre para volver a Galway donde se casó con su novia que seguía esperando su regreso. Le entregó un anillo diseñado por el mísmo, con unas manos como símbolo de amistad, un corazón representando al amor y una corona como signo de fidelidad, y así surge el anillo de Claddagh. Actualmente hay muchas formas de llevar el anillo, como muestra de amistad, como herencia cultural, como anillo de pedida, pero lo más habitual es lucirlo en el dedo anular derecho antes de casarse y en el anular izquierdo como anillo de boda. También se suele colocar con el corazón mirando hacia la parte exterior del dedo si se está buscando el amor y con el corazón mirado hacia dentro de la mano si ya se ha encontrado; en algunas ceremonias de boda se comienza con el anillo ya en la mano izquierda (como símbolo de compromiso) pero con el corazón hacia fuera, y en el momento de las alianzas se coloca con el corazón mirando hacia el interior. Toda una leyenda y un precioso recuerdo que te puedes llevar de Irlanda.
¿Por qué el Arpa es el símbolo de Irlanda? La figura del arpa está por todo el país, y es que Irlanda es el único país cuyo símbolo nacional es un instrumento musical. La historia se remonta al siglo X cuando Brian Boru (llamado El Gran Rey de Irlanda) puso fin al dominio vikingo sobre la isla y la unificó como reino. Cuenta la leyenda que en las batallas portaba su arpa, y que al tocarla animaba a sus tropas a seguir luchando. Este rey falleció en la batalla de Clontarf, en la que fueron vencidos los vikingos, y se cuenta que su arpa es la que se conserva en la biblioteca nacional del Trinity College. A pesar de que investigaciones recientes han demostrado que el instrumento expuesto en la biblioteca es 400 años posterior a la época del rey, sigue siendo el arpa más antigua de Irlanda, y la que se ha empleado para dar forma al emblema. El arpa es reconocida como símbolo del país desde el siglo XIII, y en el XVI ya aparece acuñada en las monedas. Actualmente es emblema nacional del escudo de armas y también el símbolo empleado en la compañía irlandesa Ryanair o en la marca de cerveza Guinness. En el caso de Guinness, la orientación del arpa es la contraria a la del emblema nacional, y cuentan que se debe a que la cervecera ya tenía registrado el símbolo del arpa, y cuando la república de Irlanda quiso establecerla como emblema, tuvo que girar el arpa para que no fuese el mismo que el de la cerveza; aunque otros historiadores dicen que ya estaba girada en algunas representaciones del medievo. Sea como fuere, el símbolo está muy arraigado en la cultura de la isla y es un instrumento muy empleado en la música popular de estilo celta.


ACANTILADOS DE MOHER – CLIFFS OF MOHER
Continuamos nuestro camino durante algo más de hora y media en autobús disfrutando del paisaje irlandés con sus famosas casas estilo Cottage (“cabaña”), algunas de ellas con los tradicionales tejados de paja que se emplea como aislante desde el medievo. Otra de las curiosidades del paisaje de la zona es que los jardines o zonas de ganado de las casas están delimitados por muros de piedra. Estas piedras se encuentran en la base de la mayoría de terreno de la isla, por lo que los agricultores para cultivar la tierra tiene que retirar una buena capa de estas rocas, que se emplean para construir muros colocándolas unas sobre otras sin argamasa, lo que da un toque característico a la zona.
En la región de El Burren (“lugar pedregoso”) se encuentran los acantilados de Moher, que se alzan hasta 214 metros sobre el atlántico, con más de 8 km de longitud. Se trata de la estructura rocosa más antigua de la isla, con más de 300 millones de años de antigüedad y sorprenden por su verticalidad. Tanto es así que han sido empleados para rodar escenas de muchas películas, como “Harry Potter y el Misterio del Príncipe” o “La Princesa Prometida” donde aparecen como Los Acantilados de la Locura. Los acantilados son considerados (junto al Geoparque de El Burren) Patrimonio Mundial por la Unesco y cuentan con un centro de interpretación donde poder obtener más información sobre su formación y las particularidades geológicas de la zona. Una de las mejores vistas de Irlanda.


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