Budapest en 3 días
¡Hola de nuevo viajeros! Hoy os traemos un recorrido por la capital de Hungría, Budapest. Un país muy desconocido y con una historia muy especial. Su idioma es el Húngaro o Magiar, uno de los pocos idiomas hablados en Europa que no proceden del indoeuropeo.
✈️Nosotras llegamos a Budapest mediante un vuelo directo desde Madrid y estuvimos en la ciudad 4 días y tres noches.
CONTENIDO DEL ARTICULO
- Mercado Central de Budapest
- Estatua de la princesita
- Balenario Széchenyi
- Plaza de los Héroes y Avenida Andrássy
- Ópera Nacional de Hungría
- Bar ruina
Día 3: Antigua ciudad de Pest y Buda
- Catedral de San Esteban
- Parlamento de Hungría
- Monumento «Zapatos en el paseo del Danubio» y Gran Sinagoga de Budapest
- Puente de Cadenas
- Puente de la Libertad
Consejo práctico: aunque Hungría forma parte de la Unión Europea mantiene su moneda, el Florinto o Florín Húngaro. Os recomendamos que lo tengáis en cuenta a la hora de llevar una tarjeta que permita el cambio de moneda sin comisión. O cambiéis en una casa de cambio del centro (y nunca en el aeropuerto).
¿Qué ver en Budapest?
La ciudad de Budapest se formó por la unión de dos ciudades (Buda y Pest) que están separadas por el Danubio, el segundo río más largo de Europa, y que tantas obras ha inspirado, como el famoso vals “El Danubio Azul” de Johann Strauss (hijo). Actualmente el conjunto de la ciudad y las orillas del Danubio son patrimonio de la humanidad por la UNESCO.

Dia 1: Antigua ciudad de Buda

BASTIÓN DE LOS PESCADORES
Sin duda la estampa más conocida de esta ciudad es este mirador desde el que se obtienen unas vistas impresionantes de Pest a orillas del Danubio. Fue construido hace poco más de un siglo, a principios del Siglo XX en estilo neogótico y neorrománico y ubicado en la colina del palacio y con vistas al Danubio, en conmemoración a los 1000 años de antigüedad de la ciudad, que posteriormente se transformaría en reino.
Las siete torres del conjunto representan las siete tribus magiares que fundaron la ciudad al asentarse tras migrar desde los Montes Urales (frontera natural entre Europa y Asia), aunque su origen es todavía controvertido por la falta de evidencias escritas.
El nombre “de los pescadores” hace referencia a la importancia de este gremio durante el medievo para defender las murallas de la ciudad, ya que en la zona había una aldea de pescadores que cumplía esta función defensiva.
IGLESIA DE SAN MATÍAS
El primer rey de Hungría, San Esteban I convirtió al cristianismo la zona al fundar el reino en el año 1000 y mandó construir una iglesia, sobre la que en el Siglo XIII se edificó San Matías. Junto a la iglesia podemos ver una estatua que representa a este monarca.
A lo largo de los siglos los diferentes estilos arquitectónicos han aportado cambios y ampliaciones (aunque predomina el estilo gótico), haciendo de San Matías un edificio muy ecléptico lleno de color, muy diferente a otras iglesias católicas.
Durante los siglos XVI y XVII la iglesia fue transformada en mezquita, ya que el reino fue tomado por el Imperio Otomano hasta que mediante la unión con el Imperio Austriaco logró expulsar a los Otomanos.
San Matías ha sido empleada para varias coronaciones y actualmente su maravillosa acústica permite que se realicen conciertos de órgano y música clásica


PALACIO O CASTILLO DE BUDA
Fue construido en estilo tardogótico en el Siglo XIV, sobre la antigua fortaleza, por lo que su función era la de castillo (función defensiva) y la de palacio (ya que era la sede de la corte real). En el Siglo XVIII fue reconstruido en estilo tardobarroco como símbolo de poder de los Habsburgo cuando recuperaron Hungría venciendo a los otomanos y fundando el Imperio Austro-Húngaro.
Durante la Segunda Guerra Mundial fue seriamente dañado ya que fue un reducto para las Tropas del Eje alemanas que tenían el control sobre el país. Actualmente al no haber monarquía alberga la Galería Nacional Húngara y el Museo de Historia de Budapest.
Día 2: Antigua ciudad de Pest
MERCADO CENTRAL DE BUDAPEST
Construido a finales del Siglo XIX es el mercado cubierto más grande del país y un lugar ideal para desayunar o almorzar comidas típicas y comprar souvenirs como un cubo de Rubik.
Este cubo se ha transformado en uno de los símbolos del país debido al origen húngaro de Ernö Rubik el profesor de arquitectura que lo inventó para hacer comprender a sus alumnos la tridimensionalidad y resolver el problema de mover las partes de una estructura sin desmoronar su mecanismo. Existen muchas versiones del cubo que comenzó llamándose “Cubo Mágico” y que se ha convertido en el rompecabezas y en el juguete más vendido del mundo.


ESTATUA DE LA PRINCESITA
También conocida como el duende, se ha convertido en uno de los iconos de la ciudad desde 1972. Está ubicada junto a las vías del tren, a orillas del Danubio y representa a la hija del artista László Marton jugando a ser princesa.
BALNEARIO SZÉCHENYI
Se trata de los baños termales medicinales más grandes de Europa, asentados sobre varias fuentes de aguas termales ricas en sulfato de calcio, magnesio, ácido metabórico, flúor y bicarbonato, todos ellos terapéuticos para las articulaciones y otras dolencias.
Fueron construidos a principios del Siglo XX en estilo neobarroco. La estética es palaciega, ya que su construcción se desarrolla en plena época imperialista Austro-Húngara, justo antes de la Primera Guerra Mundial.
Aunque no seáis mucho de balnearios tenéis que probarlo, las piscinas exteriores climatizadas y la zona interior ricamente decorada os brindarán una experiencia única.


PLAZA DE LOS HÉROES Y AVENIDA ANDRÁSSY
Justo al lado del balneario encontramos la Plaza de los Héroes, que ha sufrido innumerables variaciones reflejo de los cambios políticos del país. Se mandó construir a finales del Siglo XIX para conmemorar el milenio de la fundación de la ciudad. En el centro se erige una estatua del Arcángel Gabriel rodeado de los siete líderes de las tribus magiares que fundaron la ciudad. A su alrededor encontramos estatuas de varios reyes de Hungría, aunque muchas de las figuras que ocupaban la plaza (como las correspondientes a los gobernantes Austriacos en la época Austro-Húngara) han sido eliminadas. La plaza sufrió graves desperfectos durante la Segunda Guerra Mundial y los acontecimientos históricos posteriores.
En la parte frontal de la plaza se accede a la Avenida Andrássy, la principal arteria de la ciudad que destaca por sus fachadas renacentistas y por acoger el edificio de la Ópera. Su nombre procede del conde Andrássy que impulsó su construcción en el Siglo XIX.
Consejo práctico: el metro de Budapest es el segundo más antiguo del mundo (tras el de Londres). La línea 1 se construyó en 1896 para recorrer la Avenida Andrássy sin generar aglomeraciones en la superficie. Es una buena forma de ir o volver desde la zona del Balneario y la Plaza de los Héroes.
ÓPERA NACIONAL DE HUNGRÍA
Debido a la gran cultura musical de esta zona de Europa, este edificio de corte neorrenacentista es de los más importantes de la ciudad. Se construyó a finales del Siglo XIX con la condición de no superar en tamaño a la ópera de Viena, para no robarle protagonismo.
Para visitarla se puede realizar un tour guiado, pero la mejor opción es coger entrada para una representación, ya que el precio es muy económico (en ocasiones hay entradas por 1 o 2€), para favorecer que los ciudadanos puedan acceder a la cultura (ya podríamos aprender de ellos 😅).


Junto al edificio y en las calles cercanas encontramos estatuas de músicos famosos como Franz Liszt, un compositor y pianista húngaro que en el Siglo XIX movía masas con sus conciertos, y cuyo estilo y obras son aclamadas en la historia de la música.
Gastroconsejo: el plato más típico de la gastronomía húngara es el Goulash (Gulyás) un guiso de carne (también hay versión vegana), verduras y pimentón que se cocinan para entrar en calor. Y como postre tienes que probar el kürtőskalács (“pastel de Chimenea” llamado así por su forma) consistente en un pastel que se extiende sobre un rollo de madera y es horneado sobre el fuego mientras va girando. Hay puestos callejeros en los que se sirve y donde podéis ver su curiosa elaboración. Procede de Transilvania y es conocido como el postre más antiguo de la zona.
BAR RUINA
Nada mejor para terminar el día que hacerlo en uno de estos curiosos locales de Budapest. Los bares ruina son edificios históricos de la ciudad que tras estar a punto de ser derruidos, fueron tomados como lugares de ocio y cultura clandestino hasta transformarse en bares. En su interior la iluminación es escasa y cada estancia está decorada con muebles antiguos y rescatados; pintadas, aparatos rotos y otros elementos le confieren un ambiente muy especial que varía en función de la estancia. El más famoso es Szimpla Kert, ubicado en el antiguo barrio judío y considerado en 2012 como el mejor bar del mundo.
Sirven todo tipo de bebidas, pero el licor tradicional de Hungría es la Palinka, obtenido de la destilación de frutos de los montes cárpatos (normalmente ciruela, melocotón, pera o albaricoque). Os recomiendo un chupito pequeño, porque es muy fuerte 😅

Día 3: Antigua ciudad de Pest y Buda

CATEDRAL DE SAN ESTEBAN
Fue construida en el Siglo XIX en estilo neoclásico y es uno de los edificios más altos de la ciudad. En su interior se expone la mano momificada de San Esteban I de Hungría llamada la “Santa Diestra”, es la reliquia más importante del catolicismo húngaro y cada año es sacada en procesión por la ciudad.
PARLAMENTO DE HUNGRÍA
Este edificio es el más conocido del país por su majestuosidad, ya que es el tercer edificio parlamentario más grande del mundo después de los de Rumanía y Argentina. Fue construido a finales del Siglo XIX en estilo neobarroco y neogótico, siguiendo los planos del arquitecto Irme Steindl, que años antes de su inauguración perdió la vista, por lo que no pudo ver finalizada su obra.


En su construcción se emplearon más de 40 kg de oro y miles de piedras preciosas, y a excepción del mármol solo se han empleado materiales nacionales. A pesar de contar con más de un siglo de historia, su funcionamiento como parlamento es reciente ya que Hungría formó parte del Imperio Austrohúngaro hasta que tras su derrota en la Primera Guerra Mundial proclamó su independencia. Tras una breve república, se instauró un régimen fascista en 1920 que se alió con la Alemania nazi hasta que el país fue tomando por las tropas soviéticas tras ser derrotados en la Segunda Guerra Mundial. Después de la Guerra se instauró la República Soviética Húngara hasta que en 1989 el país pasó de ser un régimen comunista a una democracia parlamentaria y desde el balcón del parlamento se proclamó la Tercera República de Hungría que se mantiene hasta día de hoy.
El edificio se puede visitar y su interior es impresionante. Cuenta con una decoración majestuosa y muchas curiosidades como un sistema de “aire acondicionado” mediante hielo que se ha empleado hasta hace poco, o ceniceros para los puros en las ventanas con números grabados, para que en los descansos los parlamentarios pudieses fumar y dejar su puro en un número determinado y así poder retomarlo tras la siguiente intervención (como el puro se iba consumiendo si una intervención era buena se popularizó la expresión este orador “bien vale un habano” que ha llegado hasta nuestros días refiriéndose a que algo merece la pena).


Bajo la cúpula se exponen las joyas de la coronación: el orbe, la espada, el cetro y la famosa corona que ha sido empleada para las coronaciones desde que San Esteban fuese proclamado rey durante las festividades de navidad del año 1000. Según la tradición húngara esta corona fue un regalo del Papa como símbolo de la cristianización de Hungría y son muchas las leyendas sobre el motivo de que la cruz de la corona esté torcida hacia la izquierda.
MONUMENTO “ZAPATOS EN EL PASEO DEL DANUBIO” Y GRAN SINAGOGA DE BUDAPEST
A orillas del Danubio en la zona de Pest encontramos sesenta pares de zapatos de hierro abandonados junto al río, un monumento creado como memorial del Holocauso en Budapest.
Durante la Segunda Guerra mundial el Partido de la Cruz Flechada (partido húngaro de ideología fascista, pronazi y antisemita) marginó en guetos a los ciudadanos judios. Deportando a miles de ellos a campos de concentración donde fueron asesinados. Más de 400.000 judíos húngaros fueron víctimas mortales de este genocidio, siendo incontables las familias y vidas que fueron destruidas. Durante los últimos días de la Guerra, miles de judíos fueron llevados a orillas del Danubio, donde tras obligarles a quitarse los zapatos eran fusilados, para que el rio se llevase los cuerpos.
Estos zapatos de hierro de diferentes tallas y estilos inducen al espectador a pensar sobre las personas que caminaban en ellos…su identidad, sus sueños, su vida y los pasos que dieron para desgastar esos zapatos…y los que no pudieron dar, ya que se les robó la oportunidad.
Otro de los monumentos al recuerdo de las víctimas del Holocausto se encuentra en la Gran Sinagoga de Budapest, la segunda sinagoga más grande del mundo. Este templo fue construido a finales del Siglo XIX en estilo neomorisco. El interior se puede visitar y cuenta con un Museo Judío y en el exterior se encuentra el Parque memorial del Holocausto «Raoul Wallenberg» en cuyo centro una figura de sauce llorón recuerda a las víctimas, ya que cada hoja lleva el nombre de una de ellas inscrito.
El nombre del monumento hace referencia a Raoul Wallenberg, diplomático sueco que salvó a miles de judíos húngaros y murió arrestado por los soviéticos acusado de espionaje. El monumento también hace referencia a otros Justos entre las Naciones que ayudaron a la población judía, como el español Ángel Sánz-Briz llamado “El ángel de Budapest” que falsificando pasaportes, logró salvar a más de 5000 judíos haciéndoles pasar por sefardíes y entregándoles pasaportes españoles.

PUENTE DE LAS CADENAS
Junto al Parlamento es uno de los símbolos de Budapest. Este puente colgante fue el primero en construirse para unir Buda y Pest, ya que anteriormente era necesario cruzar en Barca (o andando cuando se helaba el Danubio).
En 1820 el conde Esteban Széchenyi (político y escritor apodado “el más grande de los Húngaros) tuvo que esperar una semana hasta cruzar el Danubio ya que había grandes placas de hielo, por lo que pagó la construcción del puente cediendo un años de su renta.
El puente se inauguró en 1849 y el que vemos actualmente está reconstruido, ya que las tropas alemanas lo destruyeron tras ser expulsadas de Hungría por el ejército soviétivo al finales de la Segunda Guerra Mundial en el llamado Asedio de Budapest.
Además de cruzar el puente se puede disfrutar de él dando un paseo por las orillas del Danubio para verlo en la lejanía.
PUENTE DE LA LIBERTAD
Este puente fue inaugurado a finales del Siglo XIX como Puente de Francisco José, en honor al conocido emperador (marido de Sissi emperatriz) aunque tras la independencia de Hungría el nombre fue cambiado al actual. No es tan conocido como el de las cadenas, pero la estructura modernista es interesante y atravesarlo es otra forma de tener otra perspectiva de la ciudad.
Como decoración en la parte superior de los mástiles se puede observar un ave semejante a un águila o halcón, es el Turul, una criatura de la mitología Húngara. Según esta mitología el Turul vive en el árbol de la vida (que contiene el universo), cuida de las almas de los recién nacidos y es mensajero entre los dioses y los humanos. Cuenta la leyenda que fue el Turul quién se apareció en los sueños de la princesa de los magiares vaticinando que su hijo Almos (que significa “aquel del sueño”) tendría un gran porvenir, y de esta forma Almos condujo a las tribus hasta Europa y de su dinastía nacería San Esteban I, primer rey de Hungría.


Consejo práctico: tanto si estáis en Buda como en Pest, tenéis que cruzar a la otra orilla por unos de los puentes y admirar las vistas nocturnas de la ciudad iluminada. El Parlamento iluminado de noche y su reflejo en el Danubio son de las mejores estampas de Budapest.

Con estas vistas nocturnas nos despedimos de esta maravillosa ciudad que se ha convertido en una de nuestras favoritas.
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